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Attira tiene su historia

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Después de pensarlo y ¡créanme! fue bastante, he decidido contar mi historia, en lo personal no le veo la acción, ni el suspenso, qué desde mi punto de vista hacen que te atrape una novela y a pesar de pensar todo eso… aquí me tienen frente a una PC redactando mi historia, retándome constantemente.

Muchas personas cercanas me hacían el comentario sobre “¡hey! porque no vendes tus dibujos” y yo simplemente no sabía cómo alguien iba a querer pagar por mis dibujos, además de que tampoco sabía cuánto podría valer  por lo que simplemente les hacía caso omiso a sus comentarios… Hasta que llego la persona que me motivaría a hacer las cosas y no solo a decirme que las hiciera, esta persona definitivamente marcó un antes y un después en creer en mi y en lo que hago con pasión.

Esta persona tiene nombre y se llama Rafael, un chico normal que se acercó a mí en una de las mesa de adopta un libro que se encontraba en la universidad como parte de un movimiento estudiantil de la universidad donde me encontraba buscando cosas nuevas que leer y que por mera casualidad me recomendaron uno de poesía venezolana y solo quedaba ese, la sorpresa es que Rafael se vio interesado por dicho libro también por lo que me pidió que se lo mostrara y me lo devolvió con la condición de que cuando lo dejara en los pasillos se lo diera a él para poderlo leer y yo accedí a dicha condición por lo que observe bien su cara para recordarla después, ya que nunca lo había notado o visto en la universidad, así que me fui con mi nueva adquisición en mano.

A los días siguientes Rafael me agrega al Facebook y digo para mis adentro “debe estar muy interesado en el libro” por lo que le asegure que le entregaría el libro apenas lo terminara para que no se preocupara, con el paso de los días se convirtió en ese contacto recurrente con el cual te topabas conversando en el chat hasta muy tarde, hasta que un día acerca a conversar conmigo en persona mientras yo estaba haciendo una lámina para el movimiento estudiantil de los libros  y a partir de ese momento supo que yo dibujaba por lo que despertó su curiosidad de porque yo no vendía mis dibujos y le explique el por qué, más sin embargo, me animo a abrir una página de Facebook para publicara mis dibujos.

Al comienzo fui igual de escéptica a la idea como lo fui con anterioridad, hasta un día que no tenía mucho que hacer y me dije ¿Por qué no?, así que hable nuevamente con él por Facebook para que me asesorara de cómo se podía abrir una página, entonces me topé con un reto… el nombre… que nombre le pondría a esta página la cual en ese momento no se me ocurrió ¡NADA! Así que le coloque mi nombre para poder completar los renglones de Facebook, tome una tarde para tomar foto a mis dibujos (con una cámara no muy buena) y por ende subirlos al Facebook. Ya el primer paso estaba dado, no de la mejor manera pero era un comienzo, mi vida siguió transcurriendo y hablando con Rafa.

Comenzamos a salir y nos hicimos novios con el paso del tiempo, yo buscaba darle un detalle que hiciera con mis propias manos por lo que me convertí en toda una investigadora de manualidades.

En la búsqueda encontré una manualidad que me encanto para su cumpleaños y el cual se acercaba con rapidez, no tuve mucho tiempo de prepararme por lo que era eso o eso, quedara bien o mal, igual se lo regalaría y resulto ser una taza que compre de mi color favorito… verde. Para mi sorpresa él dijo que estaba genial y que era muy original cuando se la entregue, entonces se levantó sin decirme nada, solo fue algo como “se la mostrare a mis padres” y cuando volvió ya él tenía todo en mente y lo mío era muy trágame tierra, resulta que se pone serio me mira y me dice “esto lo puedes vender” y yo en shock, nunca pensé que mi novio me diría eso con el primer regalo oficial de cumpleaños, después fue que recordó darme las gracias por el regalo, lo cierto es que la idea no estaba nada mal, ya que yo nunca había visto algo así en mi país y aunque ciertamente lo hice para que él tuviera algo que nadie más iba a tener, él lo vio como un potencial en negocio y como era cosa de dibujar me anime a experimentar la nueva modalidad.

Al día siguiente me senté frente a la pc y hablando con él quedamos en que tenía que crear una marca, un nombre que resaltara y fuera atractivo por lo que después de varios intentos en español que no me gustaban y muchos otros que Rafa aporto que tampoco me gustaron, así que indague y busque algo que tuviera relación con lo que vendería, busque entre varios idiomas en el traductor de google encontré el de ATTIRA DI PIÙ y ¡WALA! Ahí, fue cuando dije “ese será el nombre” (por cierto es italiano y lo busque en italiano porque mi apellido es italiano) y aunque a mi novio no le gusto al comienzo, yo insistí en que sería ese, por lo que termino aceptandolo, sin embargo, lo logro aceptar sólo porque el Sr. Italo Olivo (Copropietario de pastas CAPRY) le pareció contagioso y que sería aceptado por el público pero esa es otra historia, de otra historia.

Ya en marcha la idea, con página de Facebook, instagram y contenido que fue netamente la taza de Rafa para las redes sociales, fuimos al centro de la ciudad para comprar los materiales para comenzar a trabajar y tener inventario del producto, ya todo estaba listo solo faltaba el cliente, después de varios días comentando entre amigos y familiares y haciendo tazas como material publicitario, llegó el primer pedido y no era exactamente de un familiar o amigo, era de una persona desconocida y que necesitaba la taza de un día para otro, así que sin pensarlo mucho me lance a hablar con ella por whatsapp y al ser un producto personalizado necesitaba que me diera detalles de la persona a la que quería regalar para diseñar a su gusto, ya cuando estuvo terminada fue un lió cuadrar el lugar, Rafa me acompaño a entregarla, todo fue muy rápido pero estaba experimentando en primera persona lo que era vender algo que te gustaba hacer y que no recibirías un gracias nada más, ahora era remunerado y no estaba nada mal.

Para los comienzos de ATTIRA DI PIÙ yo estaba trabajando pero era algo que me quitaba mucho tiempo, por lo que no le dedicaba el tiempo suficiente a mi marca, se podría decir que fueron las primeras diferencias que tuve con mi novio, ya que el venia de estar en grupos de emprendimiento y de leer libros del mismo tema entre otras actividades similares y yo venía de lo tradicional, estudiar, graduarse y salir a buscar un trabajo que te diera para ser independiente y pagar tus gastos a cambio de ocho horas diarias de mi vida y  salario seguro cada quincena, lo cual para mí era netamente normal y comprensible pero para él no.

Cuando se culminó mi contrato en el trabajo no lo pensé dos veces, los encargados insistieron en que permaneciera trabajando con ellos y lo acepto me hicieron dudar en dejarlo, pero como ya tenía un proyecto en mente, el apoyo de mi novio y saber que era mío, hizo que me negara a permanecer como empleada, así que con la liquidación del trabajo más bien de comprarme cosas personales para mí, mi novio y yo decidimos invertir ese dinero (lo cual no era mucho) en los materiales base para lograr hacer las tazas personalizadas en mayor cantidad, las cuales gustaron y comenzamos a subir en popularidad.

Sin embargo al no tener ese ingreso con beneficios de ley al que estaba segura, diría que lo que más me afectó fue la parte de mi salario que yo aportaba para la casa y con el cual no estaba contando ahora, así que mi mamá igual me pedía que aportará y aunque mi ganancia por ATTIRA DI PIU en ese momento no era mucha, no le podía decir no a mi mamá, por lo que eran fugas de dinero que no iba a recuperar.

Bajo esas circunstancias y los cambios en los precios por la inflación ATTIRA DI PIU tuvo muchos altos y bajos, pero nunca dejó de trabajar y hacer publicidad. Incluso ahora que estamos en otro país y que nos encontramos nuevamente trabajando de cero, ATTIRA DI PIU no se detiene.

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